Joaquín estaba ahí sentado, preso del puto odio, la puta agonía existencial que, día tras día, noche tras noche, le carcomía por dentro. Ahí estaba, sentando; delante del ordenador, como un maniquí en la puerta de un bar, estático y decorando, dandole ambiente a la habitación. La luz del monitor iluminaba su cara, que contrastaba con esa sensación de confusion, ira, miedo, felicidad y emoción que se mezclaba en su interior. Blanco por fuera, negro por dentro.
"...porque te hacen sentir tan diferente..."
Y pensaba, Joaquín, que cuanto hay que beber para saciar una sed, una de esas que no existen, unas de esas que son como luces de neón; de colores brillantes. Cuanto veneno hay que tragar para, definitivamente, impulsar tu cuerpo hacía una incierta salvación.
Mejor no pensar en eso, pensó, porque para hacerlo tendría que reconocer que no llevo razón.
5.06.2009
4.26.2009
La figura mítica del vampiro ha fascinado, y seguirá haciéndolo, a propios y extraños, a escritores, cineastas y artistas, a todo un elenco de creadores para los que la idea del depredador definitivo, de aquel que se alimenta de nosotros mismos, amos y señores del mundo, es sumamente atractiva. Seres nocturnos que actúan deslizándose por la noche y que desprecian nuestra carne pues solo anhelan la primordial esencia de nuestra propia sangre.
El vampiro es un reflejo de algunos de nuestros miedos más primitivos y profundos: el miedo a la oscuridad, el miedo a la falta de control, el miedo a ser una víctima o el alimento de un animal aún más insaciable que nosotros mismos. Es por eso que el vampiro, lejos de ser simplemente el monstruo tantas veces estudiado es, por definición, la prueba de que si no existe antitesis para el hombre, el hombre se encargo de crearla.
Déjame entrar no es una película de vampiros; es una historia sobre algo más espeluznante que el fenómeno vampírico. Déjame entrar es una historia sobre aquel momento, extraño y confuso, en el que no somos ni niños, ni adolescentes, ni adultos, ese momento en donde simplemente somos unos seres confusos y efervescentes que no encajan y que además están empezando a experimentar cambios dramáticos en su cuerpo. Déjame entrar es una historia sobre la soledad, sobre la necesidad de encontrar a un igual que complete aquello que nos falta. En definitiva, dejame entrar puede ser entendida como fábula vampírica especial, pero la realidad es que la construcción de los personajes así como el fondo de los mismos y el escenario en donde se presentan es solo es una excusa para explorar, sin terror, el amor inocente y la confusión que supone abandonar la niñez.
Tomas Alfredson muestra un film que supone una interesante busqueda de evasión de los mitos del vampiro, que ya no es un ser romantico y culto, ni un monstruo repugnante que vaga por las zonas más oscuras. El vámpiro, en este caso, es una niña hambrienta, consciente de su situación, y condición, y que no contenta con ella solo tiene el remedio de aceptarla. Una nómada que vagabundea sin mucha emoción el mundo de los hombres sin cuestionarse demasiado su meta, pues está protegida por la inocencia de su cuerpo y mentalidad infantil que no le hace sentirse peor que el resto, simplemente diferente. Esa niña, Eli (Lina Leandersson), encuentra a Oskar (Kare Hedebrant), otro niño diferente y de ambiciones oscuras y sanguinarias, débil y aislado de una sociedad de la que desea vengarse.
En definitiva, esta adaptación de la obra del mismo título de John Ajvide Lindqvist (Públicada en España por Espasa-Calpe) supone una de las grandes sorpresas del año y estoy seguro que va a dejar huella en el panorama cinematográfico para la posteridad (sus 49 premios así lo atestiguan).
4.25.2009

Descubriendo música viendo porno
4.23.2009
4.10.2009
A ti no te voy a mentir, estoy en este lío por ser débil. Lo cual no me diferencia demasiado de la mayoría de la gente que se mete en líos. Pero esos no son mi problema, ni el tuyo tampoco. En fin. Te comentaba que no te voy a mentir, que tengo un problema y que se puede arreglar jugando una carta más y esta carta es realmente dura, una de esas cartas que guardas para el último momento. Puedo no jugarla y ser débil y dejarme llevar o ser cobarde y dejarme llevar y sentirme frustrado toda la vida, o esperar a que la edad y el conformismo me saquen de esta situación. Podría hacer todas esas cosas y no jugar esa carta. También podría ser más listo y tener suerte y no tener que hacerlo, pero si algo me han enseñado estos años es que ser más listo no es importante y que tener suerte es un factor aleatorio.
Así que aquí me tienes, en un punto de inflexión. Un punto de catarsis. En el punto en el que alguna vez me tenía que ver, por mi naturaleza supongo.
4.08.2009
7:35 de la mañana, las mirindas asesinas, esposados...Todos estos cortos tienen algo en común: son en blanco y negro. Por lo demás, sus respectivos directores (Nacho Vigalondo, Alex de la Iglesia y Juan Carlos Fresnadillo) tienen perfiles diferentes aunque también comparten algo en común: son grandes directores del cine español actual (bueno, tal vez Vigalondo tenga aún cosas por demostrar, pero una nominación a los Oscar ya le da una categoría...).
Así que, sí amigos, parece que los directores españoles que terminan haciendo cosas interesantes solo lo hacen si sus cortos exitosos son en blanco y negro. Bueno, vale, esto no debe de ser del todo cierto...o tal vez sí, Alicia de Juame Balaguero también esta rodada en blanco y negro y fue el corto con el que triunfó en el festival de Sitges del 96, ¿ más coincidencias? Tal vez rodar en blanco y negro era más barato en los 90 que en color (aunque, 7:35 de la mañana no es de los 90). Observando, observando...hay otro dato más: Tanto Fresnadillo como Vigalondo fueron nominados a los Oscar por sus respectivos cortos y ambos dos eran en blanco y negro.
No me he molestado en buscar la lista de "cortometrajes que molan de directores españoles con proyección de los últimos 20 años" para ver cuantos son en color y cuantos en blanco y negro, más que nada porque sería una estupidez y esta entrada solo un divertimento.
Aún así, a quien coño le importa.
Así que, sí amigos, parece que los directores españoles que terminan haciendo cosas interesantes solo lo hacen si sus cortos exitosos son en blanco y negro. Bueno, vale, esto no debe de ser del todo cierto...o tal vez sí, Alicia de Juame Balaguero también esta rodada en blanco y negro y fue el corto con el que triunfó en el festival de Sitges del 96, ¿ más coincidencias? Tal vez rodar en blanco y negro era más barato en los 90 que en color (aunque, 7:35 de la mañana no es de los 90). Observando, observando...hay otro dato más: Tanto Fresnadillo como Vigalondo fueron nominados a los Oscar por sus respectivos cortos y ambos dos eran en blanco y negro.
No me he molestado en buscar la lista de "cortometrajes que molan de directores españoles con proyección de los últimos 20 años" para ver cuantos son en color y cuantos en blanco y negro, más que nada porque sería una estupidez y esta entrada solo un divertimento.
Aún así, a quien coño le importa.
4.05.2009
Ser alguien inquieto, nervioso, ambicioso, caótico y coherente es complicado. Ese tipo de personas se sienten siempre atrapadas, en casi cualquier situación, por ventajosa o inspirado que pueda parecer, nunca tienen suficiente; siempre creen necesitar más y mejor. Su apetito es voraz, aunque rara vez tengan muy claro de que se desean alimentar, tal vez quieran de todo un poco. Tal vez de nada. Tal vez todo.
hay un deseo, en ese apetito. Un deseo de sencillez y huida que al ser imposible de alcanzar se sustituye por un deseo de crecimiento constante, de carrera hacía ningún lugar o hacía cualquier lugar.
Negro sobre blanco.
hay un deseo, en ese apetito. Un deseo de sencillez y huida que al ser imposible de alcanzar se sustituye por un deseo de crecimiento constante, de carrera hacía ningún lugar o hacía cualquier lugar.
Negro sobre blanco.
3.12.2009
Discutía, hace poco tiempo, con cierta persona, que las adaptaciones cinematográficas de obras de ficción no tienen porque ser especialmente respetuosas con la estructura y la forma de la obra original. Tanto es así que la adaptación de la obra original, por ejemplo la de una novela, debe de adaptarse, válgame la redundancia, a los recursos estéticos y narrativos de un lenguaje diferente y particular; como es el del cine.
Lógico, ¿verdad?
Sin embargo esta regla se esta rompiendo con el tiempo, o tal vez ya llevo tiempo rota. No es raro ver como las películas están adaptando las novelas y los tebeos con la máxima fidelidad posible respecto de la obra original. Hasta el punto de crear adaptaciones mastodónticas de grandes obras de ficción, como es el caso de El señor de los anillos de Peter Jackson, que precisamente ha sido venerada por los fans por el titánico esfuerzo de Jackson en recrear con cuidadosa perfección el mundo de Tolkien, así como la historia original. Aún así no creo que este sea el mejor ejemplo de adaptación fidedigna y meticulosa de una obra original de ficción al genero cinematográfico. Posiblemente Sin City se lleve la palma, ya que copia viñeta a viñeta el tebeo original para, en vez de adaptar, trasladar del lenguaje del tebeo (famoso arte secuencia, tal y como lo definió Will Esnier) al lenguaje cinematográfico consiguiendo un híbrido de dudosa calidad artística pero de gran impacto visual. Puede tener una cierta disculpa, en el caso de Sin City, si tenemos en cuenta que el propio autor del tebeo original, Frank Miller, es también el co-director de la cinta junto a Robert Rodriguez. ¿Hasta que punto estaba dispuesto Frank Miller a dejar su obra en manos de un adaptador ajeno? En lo que a mi respecta Frank se hizo un flaco favor. Aunque le hiciera un gran favor Mickey Rourke.
En definitiva, los claros ejemplos de adaptación/traslación de obras de ficción de tebeos (Watchmen, por nombra la más reciente) no solo refuerza la idea del cambio de tendencia que estamos viviendo en donde las adaptaciones de obras simplemente son hábiles actos de "corta y pega" digital y narrativo. Demostraciones de poder técnico. Y eso me plantea una buena pregunta: ¿Tiene sentido adaptar una historia creada en base a imágenes y texto? Adaptar un tebeo, y una historia particular ya publicada, al cine puede resultar confuso puesto que los personajes ya están totalmente definidos no solo en su contenido sino también en su forma y aspecto. ¿Que solución tiene el cineasta? En anteriores casos hemos visto adaptaciones de personajes de tebeos (Batman, Superman...) pero siempre en base a historias específicamente creadas para la pantalla, por lo que hablamos de adaptaciones de personajes de tebeos y no de un tebeo original. Adaptar 300 o Watchmen a la pantalla grande no deja mucho espacio a la creatividad, solo a la excelencia técnica.
Muchos grandes directores nunca adaptaron un tebeo (Kubrick, por ejemplo) pero si adaptaron diferentes novelas y la mayoría de las veces creando propia historia, partiendo de un referente, de una base creativa para crear una ficción propia tomando como base el mensaje y las soluciones narrativas que el cine permiten. Respetar la obra tanto como se creía necesario y eso, supongo y sin ánimo de sentar una cátedra de la que dispongo, es lo que define a un buen cineasta a la hora de adaptar una obra del buen artesano visual, que con mimo y conocimientos usa la obra original como un storyboard que le marca la pauta de la que nunca se debe salir.
Supongo que tanto esmero por crear "versiones" de la misma historia en diferentes formatos responde a una necesidad puramente comercial, aunque encuentro que hay una confusa razón artística detrás.
3.05.2009
Aronofsky y yo
Este director y yo no terminamos de entendernos y es extraño, porque empezamos muy bien como pareja; fue un flechazo absoluto. Su película, PI: Fe en el caos me fascinó. En su primera película nuestro amigo Darren practicaba el tipo de cine independiente y complicado que te gusta cuando eres un friki absoluto de los tebeos, las conspiraciones y las pelis de ciencia-ficción. Aunque creo que rebajar a ese catalogo de dudosas virtudes la excelencia estética, argumental e ingeniosa de "PI" es hacerle un flaco favor a su director y a la película. Por lo que no lo diré nunca más, a no ser que me vaya la vida en ello. Lo cual puede ocurrir mañana. Darren no solo apuntaba maneras en esa película, dejaba claro que era uno de los futuros grandes; o que al menos tenía madera para ello.
Sin embargo, y a pesar de el sensacional comienzo que tuvimos como pareja, nuestra relación se torció un tiempo después. Tristemente, supongo. Su segunda película "Requiem por un sueño" me pareció un pastiche de clichés post-años noventa para una generación que había crecido bajo la atenta mirada de la MTV y con el miedo de convertirse en una segunda generación X. Y, vale, estoy siendo muy duro con el tipo y la película pero es que pocas veces recuerdo haberme sentido tan decepcionado con una película. Y eso que ni siquiera la vi en el cine, tarde un año y algo en verla en DVD en mi casa y recuerdo que conforme avanzaba la pelicula la idea de: "Estos personajes son idiotas, esta película es un pastiche y un bodrio victima de una estetica que me recuerda a la de un videoclip trasnochado de Madonna" crecía hasta alcanzar tamaños bíblicos. Que indeseable soy diciendo esto, lo sé. Sé que es una de las pelis favoritas de mucha gente. Pero una de mis peliculas favoritas es Robocop y tampoco espero que aplaudan por ello y los fans de Aronofsky deberían hacerlo porque va a ser el encargado de revivir al robocop en su próxima pelicula (toma premio!)
Después de la decepción que supuso Requiem por un sueño decidí revisionar Pi para encontrarme con el amor perdido por Mr. Aronofsky. Delicidé, una vez más, el sensacional y perturbador halo de esa película en blanco y negro. Estaba claro, el amor estaba allí. Eso era amor.
Su siguiente y super ambiciosa película, La fuente de la vida, es una de mis pendientes, no fui a verla en le cine (duró poco en cartel, al menos en Murcia) y tampoco he intentado verla de cualquier otra forma. Supongo que un día caerá por televisión, es lo más probable. Pero he oído críticas muy dispares sobre esta película, algunas la ponían a parir. A veces me pregunto si La fuente de la vida me iba a hacer reconciliarme con mi viejo amor de una vez por todas, aún me lo pregunto. Pero creo que el miedo a una nueva decepción no me ha permitido aún su visionado. Que cobarde es el amante despechado.
Su última película, la ultra-laureada El Luchador parecía un buen intento por parte de Darren de volver al redil que le corresponde: una película de bajo presupuesto, con un tema poco explotado en la gran pantalla y con una ambientación lúgubre y deprimente con un personaje difícifil. Ante estas premisas decidí que debía ir a verla, que podía ser el momento en el que encontraría de nuevo la mano tendida sobre el puente de la pasión perdida entre las pelis de Aronofsky y yo.
La realidad fue un poco confusa, El Luchador es una película dura; muy dura. Es también una película que escapa del típico "Rise and Fall" americano, digamos que más bien parece un "Fall and Fall even deeper". Si algo se debe destacar de esta película es la gran construcción del personaje y su entorno, y del reflejo de un mundo que es real ya que las peleas rodadas en esta película se rodaron en noches reales de lucha con fans reales. Lo que vemos, se parece bastante a la realidad. Sin embargo la pelicula es un drama tan intenso y hogareño que, a mi personalmente, se termino por hacerseme un poco pesada y previsible. Aún así hay que reconocer que Darren se han empeñado en comportarse como un caballero ofreciendo a la audiencia, una vez más, una película arriesgada de bajo presupuesto que ha dejado en evidencia que sigue teniendo esa madera para ser uno de los grandes.
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